Cómo escribir una novela. Parte II

Continuamos con la segunda parte que vamos a dar a esta pregunta sin respuesta absoluta.

Los tiempos en la narración.

Es muy importante que, antes de comenzar a escribir, tengáis claro el tiempo verbal que vais a utilizar para la narración (o tiempos, según requiera vuestra trama). En caso contrario, podría darse que en la revisión de vuestro libro advirtáis incongruencias narrativas entre los distintos capítulos o párrafos.

¿Cuál elegir? Primero, valorad si la trama de la novela os predispone al uso del pasado o no, y aún así, tendríais la opción de utilizar un narrador en presente que quiera dejar testigo de la historia. A consecuencia de lo anterior, se desprende que podéis usar el que deseéis para vuestra novela, o quizá aquel en el que estéis más cómodos a la hora de escribir.

Particularmente, el presente puede generar un estilo más directo que produzca la sensación al lector de estar viviendo la acción junto a los protagonistas.

Igualmente, os aconsejamos que valoréis si el tiempo verbal puede dar mayor solidez al combinar con el tipo de narrador. Esto es, si hablamos en pasado, es posible que el narrador, al haber vivido la trama, conozca más datos y pueda mostrarlos al lector a través de una narración omnisciente. Por el contrario, en caso del presente, podría acercarse más a una narración observadora en la que el lector ve la acción a través de los ojos del narrador al mismo tiempo que se produce, por tanto no pueden existir conclusiones o datos adicionales. Repetimos, no se rompe ninguna regla si no se siguen estos pasos, pero quizá queráis tener estos aspectos en cuenta.

También es importante que evitéis errores a la hora de situar las escenas en una regla temporal. Cuidad qué tipo de pasado utilizar si una acción sucedió antes que otra, o si esta ha terminado o sigue activa.

Además, nada os impide el uso de distintos tiempos verbales a lo largo de la narración. Quizá deseéis empezar vuestro libro con una historia sucedida hace años, narrada en pasado, y de la que nace el argumento principal, que se desarrolla en presente.

En resumen, sentíos libres de elegir el tiempo verbal, pero siempre atendiendo a no caer en choques durante la narración y otorgando solidez a lo que, en cada página, requiere vuestra historia.

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